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7 Señales de que alguien está por renunciar

Este artículo fue publicado originalmente en LinkedIn por Richard A. Moran.

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Cuando hablamos de carreras llenas de gente con alta probabilidad de renunciar, pocas pueden igualar al área de consultoría o tecnología. Debido a que pasé gran parte de mi carrera en estos dos mundos he aprendido una que otra cosa sobre renuncias en el camino.


Las razones por las que las personas que trabajan en consultoría o tecnología tienen más probabilidad de renunciar están muy bien documentadas. En el mundo de la consultoría, la razón suele ser la gran cantidad de viajes que tienen que hacer. Como cualquier amante de los viajes afirmaría, los viajes de negocios pueden ser muy interesantes al principio pero se vuelven tediosos con rapidez. Sin mencionar el modo en que limita la vida social de un trabajador joven. A eso le podemos sumar la presión de la facturación por horas y el estrés de completar proyectos. Como un día una joven me dijo antes de renunciar “hay formas más fáciles de ganarse la vida”.

El mundo de la tecnología está llena de gente queriendo renunciar porque esas mismas personas tienen una vasta cantidad de oportunidades. Donde tienes un gran número de opciones de hacer dinero también tendrás un gran número de renuncias.

Al haber recibido tantas renuncias en mi carrera, aquí detallo un par de cosas que aprendí en el camino:

  • Si alguien quiere reunirse contigo un viernes por la tarde y dice que “solo tomará 5 minutos”, asume que esta persona está por renunciar. Lo mejor es no esperar hasta el viernes; resuélvelo de inmediato.

  • El compromiso de un equipo puede ser medido en base al número de correos electrónicos enviados. Cualquier persona cuyo nivel de producción de correos disminuye significativamente está perdiendo interés en tu empresa y renunciará pronto.

  • Cualquier persona que se rehusa a participar en las entrevistas de nuevos postulantes lo hace porque no quieren tratar de vender a alguien una organización que están por dejar. No durará mucho tiempo.

  • Cuando las fotos familiares y personales empiezan a desaparecer gradualmente del escritorio espera recibir una carta de renuncia pronto.

  • Esa personas que toma “tiempo libre” en un día de trabajo pero no por todo el día está probablemente yendo a otras entrevistas de trabajo. Ese es el trabajador que se toma la mitad del día libre o dice “voy a llegar un poquito tarde”.

  • Esas personas paradas en los pasillos o en el baño con sus celulares tal vez no estén hablando con sus madres. La llamada podría ser una entrevista por teléfono. (Pero también podría ser una señal de que están terminando una relación, lo cual podría resultar incluso peor).

  • La ausencia en una fiesta de feriado o en el picnic anual tal vez no sea tan importante, pero podría significar que una renuncia se está empezando a nacer. O tal vez no.

Por supuesto, existen algunas señales definitivas en las que no cabe la menor duda de que se trata de una salida inmediata. La mudanza de esposas(os) o ganar la lotería probablemente lideran las listas.

También he aprendido que si alguien renuncia, es inútil tratar de convencerlo de que se quede. En varias formas, una renuncia es similar a una ruptura romántica. Cuando tu novio o novia dice, “ya no te amo”, responder con un “¡Sí me amas!” no tiene sentido. Lo mismo sucede con una renuncia.

La primera vez que renuncié a un trabajo era un desastre de nervios. Había preparado mi discurso e ingresé en la reunión con una lista de cosas que necesitaban pasar luego de que me fuera. Es como aquella lista que le darías a tu vecino antes de salir de viaje. No había la necesidad de crear dicha lista, me fui y sorprendentemente les fue muy bien sin mi.

No hay nada malo en presentar una renuncia. Sucede un millón de veces cada día. Hazlo breve, no mires atrás, no destruyas relaciones y emociónate por lo que se viene.

Este artículo apareció originalmente en LinkedIn. Copyright 2015. Sigue a LinkedIn en Twitter.

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Tags: Recursos Humanos, gestión empresarial, clima laboral

Richard A. Moran

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